¿Eres madre?. ¿Eres padre?...
Pues entonces he de decirte que la vida te ha dado uno de los mejores regalos, pues te ha ofrecido al pequeño maestro de tu vida.
Sí, tú le enseñas a hablar, caminar, vestirse,
pero ellos ven la vida de una manera que los adultos ya olvidamos; enseñan que lo sencillo es lo más valioso.
Para ellos siempre hay un motivo para sonreír.
Crear te hace más feliz, como ver a un niño construir un castillo de arena con un gran fuerte para que no lo destruyan.
Cada día es una nueva oportunidad
porque para ellos es sencillo olvidar.
Para disfrutar no se puede estar molesto porque es un desgaste y es mejor invertir esa energía en ser felices.
EL VALOR DE LA EMPATÍA, UNA ENSEÑANZA IMPAGABLE.
¿Te has dado cuenta de que cuando son bebés, frágiles y vulnerables sientes cada una de sus expresiones?. Sabes cuándo está aliviado, cuándo necesita comer, cuándo necesita tus brazos…
Ser padres saca de uno mismo una fuerza desgarradora inexplicable. Desde ese momento adquieres un aprendizaje instantáneo que en tu día a día no te lo permites.
Os cuento la historia de Thomas Edison.
Nació en 1847 en Ohio. Cuando tenía 8 años él y su familia se fueron a Michigan.
Thomas era el más pequeño de los 6 hermanos.
Fue matriculado en un colegio público, pero tan solo estuvo 12 semanas.
Un día el pequeño Thomas llegó a casa con una carta cuya misiva dijeron que solo podía leer su madre. Así que él se la entregó.
La señora Edison al leer la carta empezó a llorar y Thomas, preocupado, dijo;
– ¿Qué pasa mamá?.- Ella se recompuso, miró a su hijo y respondió:
– ¿Sabes lo que dice la carta?. Que eres un genio y que en el colegio ya no te pueden enseñar más. ¡Así que a partir de ahora he de hacerlo yo!
Ahí empezó su madre a ejercer como profesora.
Thomas a los 11 años devoraba la literatura, y así, poco a poco se convirtió en inventor.
A la edad de 24 años, la madre de Thomas murió. Y él junto a sus hermanos vieron algo mientras recogían las cosas de su madre. Ahí estaba; Thomas encontró esa carta del colegio y la abrió.
Y en ese momento Thomas fue quien lloró.
En ella no ponía lo que su madre le contó, sino todo lo contrario:
“Thomas es un niño enfermo mentalmente por lo que no le permitimos que vuelva al colegio”.
Esto es una lección de vida donde te debes hacer las siguientes preguntas:
¿Cómo vamos a pedir a nuestros pequeños maestros que gestionen el conflicto si no sabemos hacerlo nosotros?
¿Cómo pedirles que traten las cosas con cariño si nosotros mismos lo olvidamos?
La señora Edison pudo ver más allá
de las etiquetas y ahí reside la grandeza de los padres.
Darse cuenta de que a veces se tienen conflictos y dificultades que están en nosotros, pero en la medida que podamos conectar con nuestra vulnerabilidad, aprendemos a perdonarnos…
En el momento en el que aprendemos a vivir una vida mucho más delicada, estaremos despertando la grandeza en nosotros y la grandeza en ellos.

La espontaneidad es,
una de las lecciones más grandes . Ellos se dejan llevar por sus deseos; si no quieren dar un beso no lo dan, expresan su verdad sobre lo que sienten y perciben y aportan frescura moviéndose por el mundo.
¿Cuándo dejaste de ser espontáneo?.¿No crees que estaría bien recuperar un poco de esa libertad y atrevimiento?.
Thomas consiguió éxito, creó inventos muy importantes y relevantes para la historia de nuestro mundo, y tal vez, gracias a esa carta, tal vez, porque su madre le permitió seguir ingenuo con lo que en ella decía, transmitiéndole seguridad en lugar de exigencias y reproches o un lamento por una ineptitud puesta en valor… tal vez…
Pero lo que sí es cierto es que desde ese momento cambió su destino.
Educar con el corazón es despertar nuestro niño interior...
Si quieres contarme el aprendizaje con tu pequeño maestro para que lo añada en el post, escríbeme por el privado de Instagram. Será muy bonito añadirlas.
