QUÉ ES EL APEGO.
Un apego se genera o bien porque te da placer y piensas que te da felicidad o porque piensas que te da seguridad (como si fuera un guardaespaldas) o la auto-realización “sin ti mi vida no tiene sentido”.
Es cuando dices esto. Cuando eres incapaz de renunciar a un deseo sabiendo que eso te hace daño. Cuando piensas que es imprescindible en tu vida que…
¡¡¡Estás metido hasta la coronilla en el apego!!!
Estás muy cerca de la “adicción“: llámese moda, llámese juego, llámese Internet, llámese una tableta de chocolate…
Es cuando no eres capaz de renunciar a algo que es dañino para tu salud mental.
Hay muchas relaciones tóxicas donde existe un mal apego y dependencia emocional..
Entonces una vez entendido esto podemos decir que el desapego es:
La filosofía del desprendimiento. Es la capacidad de ser independiente emocionalmente. Es decir; que no tengas “AMOS”(en el antiguo hebreo significa el que lleva la carga).
Hay que disfrutar de las cosas sin creer que se es dueño.
Separar la pasión armoniosa: tú vas a la meta, luchas por lo que te gusta pero no te enfermas, no te desesperas, no estás obsesivo.
A la pasión obsesiva: lo haces desesperado, ansioso y compulsivamente.
Te enfermas, te deprimes, dejas de ir a trabajar.
• Una persona desapegada no tiene un deseo insaciable.
• Tiene autocontrol.
• No persiste en lo que tiene consecuencias negativas, pone sus propios límites.
Hoy en día Internet nos proporciona todo YA con lo que vivimos en un YA-ismo..
¿Quieres una foto?. Te la mandan y la tienes en el momento
¿Quieres llamar a alguien?. Llamas y hablas con él en ese mismo instante.
¿Pero te imaginas si no estuviera?
“Carlota, La panadera de toda la vida del barrio me contaba que cuando su marido estaba en el Servicio Militar ella estaba esperando noticias de él por carta y claro, no era como ahora que tenemos teléfonos, WhatsApp y de todo. Pero que a ella lo que más ilusión le hacía era recibir esas cartas. Cartas que no sabía cuando iban a llegar y encima no podían hablar por teléfono ya que no había teléfono entonces en todas las casas.
Carlota día a día miraba si el cartero traía carta para ella y cuando este le decía que no, ella no se iba triste porque sabía que iba a tener noticias de su marido en algún momento.
Aunque ese cosquilleo ansioso en su barriga persistía y era lo que más le gustaba.
¿Te imaginas si todo lo que vivimos ahora fuera como lo vivía Carlota antes? Quizás muchos apegos no estarían.
Porque el desapego es que aunque yo quiera algo no lo necesito para ser feliz.
El desapego no es ser egoísta, ni romper vínculos.
El desapego es involucrarse de una manera más sana y equilibrada.
Practicar el desapego es por tanto el primer paso para alcanzar ser más libre, menos aferrado, permitírtelo.
Es saber darnos a los demás con autenticidad, sin presiones.
La liberación emocional nos ofrece la opción de vivir con honestidad..
