Hola! Me llamo Ángela, tengo 39 años y una rareza especial.
Me siento muy honrada de que cinco sentidos más uno me haya permitido un rincón de su maravillo blog para contaros mi historia.
5 años
Ahí está de nuevo. Alta e impertérrita. La miro y me mira pero nunca dice nada. ¿Por qué? ¿Por qué no me habla?. ¿Estará enfadada?. Y si no se molesta siquiera en hablarme…¿por qué viene cada tarde?.
Decido preguntarle a mamá. Ella tiene todas las respuestas.
– Mamá, la bisabuela Regla ¿por qué viene cada tarde y nunca me habla? ¿Por qué mira cada cosa que hacemos mi hermano y yo pero nunca dice nada?
Puedo ver en ese momento cómo mi madre palidece y me mira cual extraterrestre.
– ¿Mi abuela Regla? ¿Te refieres a… mi abuela… Regla?- Es muy raro verla titubear y eso me sorprende aún más que la señora de negro que me acompaña cada tarde.
– Claro mamá. ¿A quién si no?- En ese momento se levanta, abre un cajón, me muestra una foto en blanco y negro y me dice aún más nerviosa:
– ¿Quién de estas personas es mi abuela Regla?- A lo que se la señalo sin titubeo alguno y sin entender nada. Mi madre está muy pero que muy rara…
– Ángela cariño… mira… – le sobreviene un suspiro muy largo- ella…mi abuela… murió cuando tú tenías 1 año.
Y así fue mi primera incursión en el mundo espiritual. Esta experiencia en alguien que proviene de una familia mayormente agnóstica e incluso atéica no es fácil. Crecí con miedo; con miedo a lo que otros no podían ver, miedo al qué dirán de una cabeza llena de dones no aceptados por la sociedad, miedo a ser diferente y no ser acogida, a ser vilipendiada. Ohh ¡Cuánto anhelaba todo tipo de aceptación!. Ese deseo de pertenencia a un grupo hizo que rechazara por completo mis capacidades.
¿Quién quiere ser diferente?
Yo desde luego no.
Aún ignoraba por completo que todos y cada uno de nosotros somos únicos y excepcionales.
13 años.
Hace años que decreté no querer ver nada. Y aún así ella viene en sueños para pedirme que comunique una noticia terrible para nuestra familia. ¿Por qué yo?. ¿Por qué esto tiene que pasarme a mí?. Apesadumbrada y después de muchas noches de recibir la misma noticia por su parte me aventuro a dar una noticia que se cumple exactamente y tal cual comunicada tres meses después.
“Perfecto; ahora soy la rara de la familia de forma oficial”.
Segundo decreto. “No quiero ver nada ni en persona ni en sueños”
19 años
Él muere. Mi persona preferida en el mundo. Conmigo encima de su cuerpo intentando reanimarlo. Ni yo a mi corta edad ni todo el personal médico que se echó encima nuestra pudo hacer nada. Murió sin más.
Por primera vez desde que nací deseé saber de alguien que ya no está. Saber que me perdonaba por no haber podido hacer nada. Y así fue.
Deseado y concedido.
No le vi. Pero estuve junto a él (aún sin verlo) en esa maravillosa transición al otro lado de mano de sus guías. Y pude sentir que los perdones son innecesarios ante hechos inconmutables como la muerte.
El perdón siempre debe provenir de uno mismo.
“¿Puede haber entonces algo bueno en todo esto?.” Me pregunté irremediablemente. “Mejor no vayas por ahí Ángela porque todos pensarán que estás loca”. Me contesté ipso facto
28 años
Me encanta meditar. Lo hago dos y hasta tres veces al día. Dirigir una empresa y mantenerse sin un estrés patológico a veces es tarea imposible. Debo encontrar algo más que me ayude. Y ahí descubro la técnica Reiki. Perfecto; parece que me mantiene calmada y con la cabeza clara para una toma de decisiones rápida y efectiva.
En ese momento soy una adulta dura, con responsabilidades y exigencias magnificadas. Ejecutiva tal cual superproducción de Hollywood. ¡Qué lejos quedaban las experiencias extrasensoriales!.
Hasta que un día…
Llevaba con meditaciones y Reiki unos tres meses. Estoy en el supermercado y hay un señor delante que no me deja pasar.
– Disculpe caballero- Y cuando voy a tocarlo para pasar- Oh dios mío– No hay un cuerpo para tocar. Me giro y no está. Un escalofrío me recorre la columna.
“Otra vez no. Otra vez no. Otra vez no…”. Me repito cual mantra corriendo para casa. Entro en pánico. En shock. Respiro.
“Tranquila Ángela. Tranquila”.
Tal vez ha sido mi imaginación. Tal vez he dormido poco. Tal vez….
No le digo nada a mi marido. Él no conoce nada de esta parte de mí. ¿Qué me diría si lo supiera?. Si yo fuera él concertaría una cita con el psiquiatra de forma urgente.
Unos días después estoy en casa haciendo la comida y veo a alguien en el umbral de la puerta. “¿Pero qué…?”. Se llama Javier y necesita ayuda. Está perdido. “OH ¡¡¡por el amor del cielo!!!.
¿De dónde viene esa información?”.
Decido ignorar a Javier y acudo al día siguiente muy presta a una tienda esotérica que hay en mi barrio. “Por favor, que nadie me vea entrar aquí”. Pienso mientras abro la puerta.
La señora que lo regenta levanta la cabeza y su mirada atraviesa mi alma. Nunca me he sentido más desnuda que en ese momento ante la mirada ajena. Le explico como puedo lo que me ocurre y ella me dice textualmente:
“Tú eres todo luz. Tienes una misión en esta vida que te ayudará a trascender. Pero también existe un libre albedrío por lo que puedes decidir. Tu decisión ya está tomada así que vuelve a decretar que no quieres y no hagas Reiki ni meditación porque eso activa tus dones”.
Perfecto. Le hablo de Javier. Ella se encargará de que encuentre el camino y me marcho con la sensación encontrada de que esta señora está más desquiciada que yo pero no pierdo nada por intentarlo.
Y así lo hice.
Actualidad
Aquí estoy. Desnudándome ante ti, lector. Todo ha cambiado desde hace unos meses. He sido bendecida con un despertar. ¿Cómo poder explicar la trascendencia desde la oscuridad a la luz?. ¿Cómo explicar la espiritualidad advenida?. ¿Qué ha cambiado para aceptar de forma repentina lo que uno es?. Tal vez hay una palabra que defina mi estado actual; transmutación.
He aquí la historia de cómo una simple llamada cambió todo.
Suena el teléfono. Es Cio, mi hermana. Le cojo inmediatamente el teléfono, no se pueden ignorar las llamadas familiares cuando vives a 1200km.
– Neni tengo un problema- Es la única de mi familia que no me llama por mi nombre y eso me encanta- pero me vas a tomar por loca.
– ¿Qué ocurre?- “Seguro que ahora quiere cambiar por octava vez de profesión”.-Pienso mientras mis ojos ruedan hasta ponerse en el cogote.
Ella coge aliento y empieza a hablar de forma atropella con miedo evidente a no poder decir todo si no es de una vez.
– Tengo algo en casa. No me deja vivir, no sé qué hacer. ¿Estoy loca?. Se mueven las cosas, Lucas y yo tenemos pesadillas horribles. Se oyen ruidos. Estallan los vasos y las bombillas. Han venido amigos a casa que han visto lo mismo que nosotros. Se lo he dicho a mamá y va a traer a alguien a casa para que me ayude a saber qué está pasando.
Si el mundo fuera de hielo en ese momento mi energía hubiera podido derretirlo. Sabía justo lo que debía hacer. Fue como una descarga de información de un plan ya trazado previamente por una inteligencia superior y que hoy sé que se llama Precognición.
Busqué ayuda por segunda vez pero con un fin muy diferente; recuperar mis dones y poder ser YO. Busqué por internet y acabé yendo personalmente al primer lugar encontrado que me dio “buenas vibraciones”.
Y ahí conocí a Tania.
Ella daría lugar a una sucesión de hechos que han marcado el lugar en el que estoy hoy. Podemos decir que ella puso el primer grano hacia una deconstrucción total de mi persona. Como pasé de avergonzarme sobre quien era a sentirme agradecida.
De repente todo el universo se alineaba para que mis dones despertaran de nuevo y empezara a hacer lo que estaba predestinado para mí; ayudar a personas uniendo ambos planos de existencia. Ser un canal.
¿Qué tuvo esa llamada que marcó la diferencia?. No lo se aún. Pero ese problema que tuvo mi hermana hizo que deseara por primera vez despertar. Es como si la energía Kundalini hubiera trepado hasta mi nuca llevándose todos los prejuicios consigo.
Y ahora puedo ser yo.
Sigo trabajando mis miedos, mi desesperanza, mis cajones llenos de traumas mi oscuridad y otras muchas cosas. Pero ahora me siento bendecida y puedo asegurar que desde este lado el mundo es un lugar maravilloso. La comprensión de que todos somos uno y somos todo al mismo tiempo es reconfortante.
Nunca imaginé que hubiera tantas personas deseando contactar con seres queridos ni tantos mensajes de seres queridos para ellos. Mensajes maravillosos, alentadores, liberadores de carga, iluminadores y sobre todo sanadores.
Por primera vez me siento fuerte y segura para escribirlo y será la primera vez que lo haga;
-Hola, me llamo Ángela y soy Médium-.
